Salmo 30
 
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Salmo 30

¿QUE HAS APRENDIDO DE TU VIDA?
En nuestras vidas aprendemos mucho a lo largo de ella. Podemos aprender a amar de la mejor manera, o a buscar la mejor forma de olvidarnos de Dios. Pero los instantes en que realmente aprendemos a vivir es en medio de las tribulaciones. Es cuando nuestra fidelidad a Cristo se pone a prueba y debemos superar tristezas pensando en la gran salvación que el Señor nos promete.
Pero podemos llevar todo un camino recorrido habiendo aprendido nada de la vida. ¿Recuerda Ud. algún momento de profunda angustia? Y en ese instante, ¿se sentía más lejos o más cerca de Dios? Pues fueron en esos momentos en que aprendemos de las cosas que el Señor pone delante de nosotros en nuestras vidas para que dejemos fuertemente en claro nuestra fe.

1. Alabanza Eterna al Señor:

Así David también llego a aprender mucho en su larga vida. Un hombre de Dios que fue perseguido a muerte por muchos enemigos (basta con recordar al rey Saúl). Aún así éste David, lleno de persecuciones, parte éste salmo (versículo 1) ensalzando al Señor, porque él comprendió que al momento de aceptar a Jehová en su corazón, se comprometía a alabarlos en esta vida y en la futura (Salmos 145!), eternamente hasta los cielos. Pero lo lindo de todo esto es que David ensalza a Dios porque El no había permitido que sus enemigos se rieran de el. Y como decíamos, aprendemos de nuestra vida cuando sentimos el cuidado de Dios en nuestras caídas o aflicciones, cuando reconocemos en cuidado de Dios. ¿Reconocemos que El es nuestra ayuda todos los días de nuestras vidas? (Lc 12:6,7 ; 1 P 5:6,7).
Ya debemos tener algo en mente: El Señor es el único capaz de dar paz a tu alma en esta vida (ver.2). ¿Dónde más ir, si no es donde el Salvador? (Mt 11:30)
Apartémonos un poco al Salmos 103:1-5 donde encontramos bendiciones que sólo de parte del Señor podemos encontrar. Como por ejemplo, sólo El rescata de la fosa nuestra vida. Y yo creo que la clave de la fidelidad del cristiano es no olvidarnos del lugar donde venimos: pues de una fosa, de un lugar oscuro, sucio, sin posibilidad de ver luz. Antes de ser hechos hijos de luz, éramos perdidos en tinieblas (1 P 2:9). Pero hay una luz, busquémosla antes de que la perdamos por no querer ver en nuestra vida (Jn 12:35). Y otras de las bendiciones que nos ofrece el Señor es el que nos renueve como águila. Y éste es un punto delicado, porque es fácil llevar felicidad dentro de nosotros cuando andamos bien, pero cuando llega el momento de la prueba, ocurre que ahí se demuestra que si esa felicidad es mas grande que el problema que nos agobia. Pero lo maravilloso es que la palabra de Dios nos llena para alabarle siempre (Is 40: 29-31).
Y muchos sentimientos de muerte llenaron la vida de David (versículo 3). Pero hagamos una nota al margen en el versículo 4, ya que llama la atención que solo los santos, sólo los justos son los invitados a cantar, no los pecadores. Pero, por que? Simplemente porque cantar es una manera de agradecerle a Dios, y los pecadores, ¿qué tienen que agradecer? ¿qué están en el pecado? No lo creo. Además, muchos himnos de alabanza están llenos de hermosas promesas de fidelidad a Dios. Pues sólo los justos pueden estar preparados a hacerlas.
Ya en el versículo 5 encontramos bellas palabras: el dolor es sólo por un momento, pro la felicidad con Dios es para toda la vida y para toda la eternidad. Con Dios en concepto de tiempo se pierde: no mas años, no mas meses, no mas días, sólo tu y la eternidad. ¿Está Ud. listo para vivir la eternidad con Dios? Después de que David aprendió de su vida, dio gracias por haber comprendido el gozo de la salvación (2 Cor 4:16-17).

2. Castigo por la arrogancia

En los versículos del 6 al 9 encontramos en grave error de David: creerse autosuficiente en su propia vida y, de paso, negar la ayuda de Dios. Esto lo llevo a decir palabras pecadoras (Sal 10:5-6). Pero aprendió de su vida y comprendió la necesidad de Dios (Sal 62:2).
Y volvemos a lo mismo: la tribulación es el mejor momento en que podemos acercarnos a Dios. En ese instante no podemos alejarnos más de él de lo que ya podemos estar. Sinó que es hora de acercarnos más a El y no dejar que las ganas de alabar su nombre se desvanezcan en la soledad de nuestro llanto. Comprendamos que nuestra vida nos da lecciones para acercarnos mas a Dios y confiar más en El.

3. Lo que David aprendió de su vida

En los últimos versículos de éste salmos podemos ya sintetizar en cuatro puntos las cosas más importantes que David aprendió en su vida.
- Que Dios es su único socorro (Sal 27:9 ; 54:4)
- Que después del llanto hay danza (Ecl 3:4)
- Que el hijo de Dios no debe dejar callada su alma, sino que hablar de El (Sal 108:1-2)
- Que la alabanza a Dios debe ser para siempre (Sal 145:1)

4. Conclusión

Nada más que dos preguntas de autoanálisis:

¿Has aprendido algo de lo que David aprendió?

¿Cuánto has aprendido de tu vida?